Gibson presenta “La guitarra Robot”

Desde que este instrumento se hizo eléctrico no había experimentado mejora alguna, hasta ahora que Gibson presenta un versión mecanizada que se afina por sí misma.

A primera vista, parece una simple guitarra eléctrica de la serie Les Paul, de Gibson. No tiene cuerdas o pastillas extras tampoco integra botones o estructuras diferentes a las del resto de la familia. Pero debajo de su carcasa, más que una guitarra, el instrumento es una computadora que integra circuitos, un CPU (Unidad de Control de Procesos, en inglés) y tecnología robótica.

Bautizada como la Robot Guitar, este instrumento musical lleva el concepto de tecnología y música al siguiente nivel, al integrar un sistema automático de afinación, el cual permite a los usuarios personalizar y afinar la guitarra con base en las escalas musicales (Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si) de su preferencia.

La base de la operación del sistema es un botón que actúa como central maestra (MCK, en inglés) del sistema de “auto afinado”. Así, en su posición inicial, la guitarra actuará con el tono y volumen estándar del instrumento. Sin embargo, conforme el usuario gire la perilla del MCK podrá personalizar el instrumento en seis modos de afinación distintos.

Thomas Veerkamp, director general de las tiendas de música Casa Veerkamp y único distribuidor de la Robot Guitar en México, comenta que el mismo MCK integra diodos emisores de luz (LED, en inglés), que advierten al usuario con una luz roja cuando una cuerda está fuera de tono, y con destellos verdes cuando ésta se acerca a la afinación correcta.

Pero el MCK no funciona de manera individual, pues el puente ha sido modificado por la empresa para integrar un sistema denominado Tune-o-matic, el cual mide el tono de las cuerdas de manera individual.

Este proceso es logrado mediante aisladores de cerámica que recubren el puente y evitan que el sonido o la señal generada por las cuerdas provoque una confusión o flujo disruptivo de la afinación al CPU de la guitarra.

Al momento que las cuerdas transmiten un sonido, el sistema de procesamiento de información dentro del puente envía una instrucción al panel de control de la guitarra (ubicado en la parte trasera del cuerpo) y de ahí al CPU, localizado en la cabeza del instrumento. Este último analiza los datos de la señal con el objetivo de activar de manera automática las clavijas.

Veerkamp menciona en entrevista con Excélsior que cada clavija contiene un “servomotor” que se activa en el instante que recibe la señal del CPU. Cada clavija está hecha de una aleación de metal ligero, con un peso de 46.5 gramos, cerca de 15 gramos menos que el clavijero de muchas otras guitarras, indicador de la innovación dentro de la Robot Guitar, de acuerdo a la información provista por la misma Gibson en su sitio web.

Veerkamp estima que para un músico profesional, un guitarra como ésta se traduce en no tener que cambiarla.

“Con el simple giro de un botón puede tener hasta seis entonaciones personalizadas”, explica.

La moderna versión de la clásica Gibson Les Paul, nombrada así en honor al músico e inventor Lester William Polsfuss, también incluye una batería de ion litio recargable, la cual tarda alrededor de 90 minutos para obtener una carga completa y que en su máxima capacidad ofrece hasta 200 afinaciones automáticas.

El director genera de Casa Veerkamp explica que no por ser robótica el instrumento funciona de manera diferente.

“Si no quieres utilizar el sistema de auto afinación, lo puedes apagar y entonarla como lo harías con cualquier otra guitarra”, explica.

Del mismo modo, el equipo no requiere de cuerdas o accesorios especiales. Mas, debido a que ciertos componentes, tales como los servomotores, sí son únicos del instrumento los técnicos de Veerkamp han comenzado a capacitarse para entregar soporte especializado a los usuarios en caso de requerirlo.

La euforia que provocó entre los músicos mexicanos la Gibson Robot Guitar no fue mínima. Veerkamp menciona que a un mes de haber sido lanzada a escala mundial, fueron despachadas las 20 unidades que esta casa de música recibió, a razón de 25 mil pesos por cada una.

Agrega que el equipo es de edición limitada, por lo que su producción no será masiva.

“En ese entonces nosotros recibimos 20 guitarras cuando algunas tiendas únicamente recibieron diez unidades. El boom ha sido tal que a la fecha no nos ha resurtido de guitarra robóticas.”

Y aunque director general de Casa Veerkamp comenta que es probable que para finales de año alguna de las nueve tiendas Veerkamp estén resurtidas con el instrumento, la cantidad disponible seguramente será menor a esas 20 unidades que recibieron para su lanzamiento.

Desde su punto de vista, la tecnología en los instrumentos ha llegado para quedarse. Un fenómeno que de acuerdo a Veerkamp bien pudo haber comenzado con el surgimiento de los teclados Yamaha.

“De los más de 800 productos que tenemos, en ninguno existe una integración de tecnología a tal nivel. Hasta donde recuerdo, los sintetizadores y pedales eran algunos de los equipos que mayor tecnología integraban. Hoy tenemos software de edición de audio que permiten que un solo hombre pueda crear canciones completas sin necesidad de tener una banda”, comenta Veerkamp.

Pero añade que toda la innovación que vive la industria musical más que afectarla la beneficia, al darle la oportunidad a nuevos músicos a crear contenidos de una manera más sencilla y rápida. Es decir, la Gibson Robot Guitar tan sólo es un elemento más, de lo que el desarrollo tecnológico ofrecerá en el futuro a la música.

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