Suma y sigue la fiesta de la música española en Viena con el recital que el guitarrista Juan Manuel Cañizares ofreció esta noche y en que presentó una muestra de por qué es considerado una de las máximas figuras del flamenco actual.
Cañizares estuvo arropado por los otros dos integrantes del trío que lleva su nombre: Rafael Villalba, a la percusión, y Juan Carlos Gómez con la segunda guitarra.
Además, el bailaor sevillano Fernando Romero, coreógrafo del Ballet Nacional de España, participó en el concierto.
Así, con dos guitarras, los cajones y el zapateado de Romero, Cañizares se enfrentó al casi completo auditorio de la ‘Radiokulturhaus’ de la capital austríaca.
El recital comenzó con varias piezas de la Suite Ibérica, de Isaac Albéniz, de la que el guitarrista catalán es un experto.
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Pero fue cuando Cañizares atacó los ritmos flamencos cuando el público empezó a encenderse.
Tras media hora de concierto, después de los primeros tangos y la primera aparición de Romero, los primeros gritos de ‘bravo’ se dejaron oír en el patio de butacas.
Las guitarras de Cañizares y Gómez, más que acompañarse, conversaban en un bello diálogo secundado por la excelente percusión de Villalba.
De hecho, los dos guitarristas trabajan juntos desde hace tiempo e incluso Gómez ha sido alumno de Cañizares en la Escuela Superior de Música de Cataluña.
Los músicos se lo pasaron bien sobre el escenario y el público lo notó no sólo en lo compenetrado de sus toques, sino en las miradas de sonrisa y complicidad que se cruzaban.
Un catalán, Cañizares; un madrileño, Gómez; un valenciano, Villalba; y un sevillano, Romero, formaron una verdadera representación de España en un recital que forma parte del IV Festival de Música española de la capital alpina.
Una mezcla de las que los propios músicos alardearon después del concierto, es un ejemplo más de la buena sintonía entre ellos.
La segunda intervención de Romero, con un baile flamenco con apuntes casi de ballet clásico, disparó una nueva salva de aplausos, que ya no decayeron hasta el final del recital.
La excelencia técnica y la flexibilidad de estilo del artista sabadellense conquistaron a un público que demostró con sus aplausos la buena acogida que el flamenco tiene en el país centroeuropeo.
No por nada Cañizares ha aprendido y ejercido su oficio junto a artistas tan dispares como Peter Gabriel, La Fura del Baus, The Chieftains o el mismo Paco de Lucía.
Con este último Cañizares recorrió durante los mejores escenarios de Europa durante diez años, en los que alcanzó su madurez artística.
Pero como el mismo guitarrista declaró a Efe tras el recital, ‘de todo el mundo se aprende un poco’.
Respecto a su música, Cañizares habló de un flamenco a su ‘aire’.
‘Hay que respetar la esencia de la música y saber que un tango es un tango’, aseguró el artista que cifró el secreto en ‘evolucionar desde la tradición, manteniendo la esencia’.
El tango con aires de rumba ‘Toca madera’, la balada ‘Lejana’, o la rumba ‘Lluvia de cometas’ fueron algunos de los ejemplos de ese estilo propio que sonaron esta noche.
Una música que cautivó al público, que pidió más cuando el trío terminó el concierto y se despidió.
Los aplausos obligaron a los músicos a salir a escena de nuevo y ofrecer una propina en forma de ‘Metrópolis’, un tema del segundo álbum de Cañizares en solitario, ‘Punto de encuentro’.
Pero los asistentes insistieron, y la estrella y los suyos saltaron de nuevo a las tablas para un fin de fiesta en el que se asomaron los acordes de ‘La tarara’, en un guiño que encantó sobre todo al grupo de espectadores españoles.
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